Entrevista a Julia Monge en canal4radio

Entrevista a Julia Monge en canal4radio

En esta entrevista que realiza canal4radio, en su programa 4directe, Julia Monge, psicologa de Juguesca y Xisca Bibiloni, Coordinadora de drogas de la Consejeria de Salut, exponen algunas aspectos de la problemàtica relacionada  con la ludopatia. En este enlace se puede seguir dicha entrevista:

https://canal4diario.com/2019/09/19/4directe-analiza-la-adiccion-al-juego/?fbclid=IwAR0UbCx16i37YWLCjq-XGPzd_x6Vv6JQVepa1ThhvZGYg65UBMAHT83zEYM

‘4Directe’ analiza la adicción al juego

El avance tecnológico provoca muchos beneficios y mejoras, sin embargo, también es causante de algunas consecuencias como la adicción al juego. Por ese motivo, desde ‘4Directe’ nos hemos reunido con la psicóloga Julia Monge y la coordinadora de Drogas de la Conselleria de Salut, Xisca Bibiloni.

Xisca Bibiloni ha apuntado que esta adicción existe desde hace mucho tiempo, pero “ha cambiado el modo de jugar”. Ahora se distingue entre juego presencial y el online. El juego online es común entre “hombres de entre 15 y 34 años”, mientras que el juego presencial es más común en gente mayor. Sin embargo, Bibiloni ha lamentado que “cada vez más jóvenes usan las salas de juego como punto de reunión”.

La psicóloga Júlia Monge ha añadido que la ruleta “está haciendo estragos entre los menores de 25 años” y lo ha acusado a “la facilidad para acceder” a este tipo de juegos, como a través de los móviles o tables, en modo online.

Las profesionales han advertido que “no todo está en Internet” y que “no hay que tener miedo, ni prejuicios”. La adicción tiene solución y han recordado que “cuanto antes se actúe, mejor”.

 

 

Entrevista a Antonia Miralles

Entrevista a Antonia Miralles

Entrevista a Antonia Miralles publicada en el link siguiente:

https://www.elmundo.es/baleares/2019/08/12/5d510ae9fdddfff85d8b45ae.html

«Es un error que Ronaldo, Piqué o Sobera anuncien el juego ‘on line'»

Las Islas Baleares disparan las zonas de apuestas en los salones de juego y pasan de 3 a 118 en sólo un año. Juguesca, entidad que lucha contra las adicciones, trata cada vez a más jóvenes enfermos de ludopatía.

 

 Salón de juego en Pedro Garau. R. G.

Con el ojo puesto en el craving para que no se desmadre. Cuenta Daniel a sus 20 años que ése es su principal objetivo desde hace casi 9 meses, cuando empezó la terapia para luchar contra su adicción a la ruleta y las apuestas deportivas on line, sobre todo, de tenis y fútbol.

El craving es el deseo intenso y prolongado de consumir una droga o, en este caso, experimentar las emociones que da el juego. Daniel -nombre inventado- tiene interiorizado que convivirá con ese peligro aunque se encuentra en la recta final del tratamiento para vencer su enfermedad. Lleva sin apostar esos casi 9 meses y se confiesa «súper contento». Explica que una de sus retos es desarrollar herramientas para enfrentarse a la posibilidad de recaída. Si ocurriese, por ejemplo, «respiraría hondo, me daría un baño, correría al gimnasio».

El aumento de las apuestas deportivas es un fenómeno que se expande como una mancha de aceite. Baleares ha pasado de tener 95 establecimientos de juego autorizados en 2015 a 146 en 2018, alrededor de un 70%, según datos de la Dirección General de Comercio. Pero si en 2017 sólo existían 3 zonas de apuestas en salones de juego, en 2018 pasó a 107. Un crecimiento de más del 100%. El CEOde Betpoint Luis Cruz aseguraba en una entrevista que «nuestro reto es crear en Baleares la cultura de la apuesta deportiva». Ejemplo caro del uso del eufemismo para disfrazar un problema.

Un total de 650 personas figuran inscritas en el Registro de Autoprohibidos de Baleares. Son personas que a petición propia quieren que se los prohiba la entrada a estos locales o a las webs de juegos de azar. De estos 480 son hombres y el resto, 190, mujeres. Entre los 19 y 25 años hay 44 personas y todos hombres. Tanto el alta como la baja es voluntaria.

Daniel también pasó por ahí. Pero no ayudó mucho. Hasta que en septiembre de 2018, tras incumplir el pacto con sus padres y volver a las webs, pidió ayuda. La deuda era de 300 euros. No la más alta porque llegó a tenerla de más de 7.000 euros pero, en su caso, fue cuando el resorte sonó en el cerebro.

 

 Antonia Miralles de Juguesca. 

El conocimiento de la deuda por parte de los familiares es el detonante de la enfermedad. Antonia Miralles, psicóloga de la Asociación Juguesca, un centro de tratamiento de las adicciones al juego, lo señala como «punto de inflexión». De hecho, en un adolescente, es muy difícil detectar el problema. «El chaval se aísla, se muestra arisco, poco comunicativo, síntomas propios de la adolescencia y que no permiten entrever que el problema va más lejos», señala. Junto a su compañera Júlia Monge, trabajan en el terreno de las adicciones desde 1992. Ambas han constatado el aumento de un perfil de jugadores cada vez de menor edad que apuestan en los salones de juego o en las webs a través de los móviles. «En los últimos 5 o 6 años hemos asistido al aumento de jóvenes de 20 o 25 años que nos llegan con este problema», explica. En la actualidad, unos 20 responden a este perfil.

Miralles señala la baja autoestima, la vulnerabilidad, la búsqueda de sensaciones, la falta de tolerancia a la frustración, la impulsividad o la indisciplina como algunas de las carencias de los jóvenes con mayores posibilidades de caer en este enfermedad. Pero el contexto no ayuda. Cualquier paseo por una ciudad como Palma es un goteo constante de locales de juego. La sede de Juguesca, en la calle Francisco Manuel de los Herreros en el barrio de Pedro Garau, está rodeada de ellos. A las diez de la mañana, en uno de ellos situado junto a la sede, un hombre de unos 60 años se toma el café jugando a la ruleta mientras tres o cuatro personas echan monedas en las máquinas. De fondo, más de cinco televisores dan información constante de las apuestas deportivas. En España, se apostaron más de 17.000 millones de euros en juego on line en 2018.

El poder de adicción del juego radica en «la falsa ilusión de control que proporciona, es asequible porque cada vez abundan más los locales», señala Miralles, «cada vez son más accesibles y los jóvenes los utilizan de punto de encuentro».

Daniel casi nunca jugó en estos locales. Él empezó a la ruleta con el móvil. «Un día probé y gané 100 euros», así empezó todo. Así hasta 4 veces consecutivas. Se vio en un bucle de pérdida-ganancia y, en el verano de 2017, lo mismo que le entraban, le salieron entre 6.500 y 8.000 euros. Llegó a jugarse el dinero de la matrícula de la Universidad que le confiaron sus padres, que logró recuperar también.

Daniel vivía pegado al teléfono, dedicaba todo su tiempo libre a jugar. «Me sentía fatal todo el rato. Yo empecé porque quería dinero. Mis padres habían pasado una mala racha y yo sólo quería poder pagarme determinadas cosas», explica.En su caso, la familia se unió en bloque para apoyarle y él agradece tener ese pilar tan fuerte en su vida. Porque cuando empezó a ir a terapia, descubrió otras realidades. Daniel habla de un proceso de maduración durante las sesiones individuales, la primera fase del proceso. En ellas se enfrentó a un proceso de aprendizaje para manejar la abstinencia, reflexionar sobre las relaciones familiares o establecer pautas para el manejo del dinero.

Pero el segundo paso, el de las sesiones grupales, le llevó a ver que no era ese el futuro que él quería. «Recuerdo a un hombre de 80 años que había sido ludópata toda su vida y que sabía que se iba a morir jugando», recuerda impactado, «o a otro hombre que había perdido 2 o 3 casas y había terminado durmiendo en la calle. Entendí que yo no quería acabar así».

Daniel está a punto de acabar la Universidad y feliz con sus mil proyectos. Pero «miro a la adicción a los ojos, sigue ahí y debo estar atento. El juego on line es un error, lo anuncie Ronaldo, Piqué o Sobera».